Parque Nacional Joshua Tree, California, EE. UU. (© JJ Landscapes/Getty Images)
Donde el desierto de Mojave y el desierto de Colorado se encuentran, el Parque Nacional Joshua Tree, en California, EE. UU., despliega un paisaje de belleza perturbadora: llanuras arenosas salpicadas de yucas de silueta retorcida, bloques de granito esculpidos durante millones de años y un silencio que solo rompen el viento y los buitres. Este territorio —declarado monumento nacional un día como hoy en 1936 y elevado a parque nacional en 1994— abarca unas 320.000 hectáreas de ecosistemas únicos.
La vida prospera aquí contra todo pronóstico: el borrego cimarrón, decenas de reptiles y cientos de especies de aves se adaptan a un entorno definido por la escasez de agua y el sol implacable. Los amantes del senderismo y la escalada encontrarán en España un entorno igualmente árido y fascinante: el parque natural del Desierto de Tabernas, en Almería, es el único desierto propiamente dicho de Europa y un paisaje que sorprende a quien lo visita por primera vez.