Camino de Ronda, Lloret de Mar, Girona, Cataluña (© MEDITERRANEAN/Getty Images)
Desde los acantilados de Lloret de Mar, en Girona, Cataluña, el Camino de Ronda serpentea por una costa brava en el sentido más literal del término: salvaje, recortada y sorprendente. Esta ruta histórica, que recorre calas escondidas, peñascos batidos por el Mediterráneo y bosques de pinos que llegan hasta el mar, fue trazada originalmente para que los carabineros vigilaran el litoral ante el contrabando. Hoy es uno de los paseos costeros más espectaculares de España.
A lo largo de sus tramos entre Blanes y Portbou, el caminante alterna vistas abiertas al horizonte con descensos a playas de aguas turquesas que parecen sacadas de un sueño. La luz de agosto tiñe las rocas de un ocre dorado al atardecer, mientras las gaviotas planean sobre un mar que cambia de azul a verde según la profundidad. Pocos itinerarios en el Mediterráneo combinan tan bien historia, naturaleza y ese placer sencillo de caminar sin otro destino que el siguiente cabo.