Un grupo de elefantes, Parque Nacional Amboseli, Kenia (© Ibrahim Suha Derbent/Getty Images)
Una manada de elefantes en movimiento por el Parque Nacional Amboseli, en Kenia, no se desplaza al azar: sigue rutas trazadas durante generaciones en la memoria de sus matriarcas, que conocen cada fuente de agua y cada refugio bajo las sombras del Kilimanjaro. Cada 12 de agosto, el Día Mundial del Elefante —celebrado desde 2012— invita a detenerse ante la complejidad de estos animales, cuya inteligencia, vínculos sociales y capacidad emocional rivalizan con las de muchos primates.
Sus trompas, compuestas por decenas de miles de músculos, pueden arrancar un árbol o acariciar a una cría con la misma delicadeza. Sin embargo, la caza furtiva, la pérdida de hábitat y los conflictos con las comunidades humanas amenazan este ritmo ancestral. Proteger los paisajes que los elefantes necesitan es preservar uno de los espectáculos más impresionantes del mundo vivo.